{"id":689,"date":"2021-09-23T15:25:47","date_gmt":"2021-09-23T15:25:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/?p=689"},"modified":"2021-09-23T15:25:48","modified_gmt":"2021-09-23T15:25:48","slug":"por-que-la-familiaridad-genera-realmente-desprecio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/por-que-la-familiaridad-genera-realmente-desprecio\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 la familiaridad genera realmente desprecio?"},"content":{"rendered":"\n<p>La familiaridad genera desprecio, seg\u00fan los psic\u00f3logos: en promedio, nos agradan menos las personas cuanto m\u00e1s sabemos de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado lo irritantes que a veces son otras personas, es sorprendente cu\u00e1ntos de nosotros somos eternos optimistas acerca de formar nuevas relaciones.&nbsp;De hecho, las personas parecen estar preparadas para agradar a los dem\u00e1s: el \u00abefecto de la mera exposici\u00f3n\u00bb es un hallazgo psicol\u00f3gico social s\u00f3lido que demuestra que el simple hecho de estar expuestos a alguien hace que nos gusten m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Un buen ejemplo del efecto de \u00abmera exposici\u00f3n\u00bb es un estudio de\u00a0Moreland y Beach (1992)\u00a0que introdujeron a cuatro estudiantes falsos en un gran curso universitario.\u00a0Cada uno de los estudiantes falsos, elegidos por tener una apariencia similar, asisti\u00f3 al curso en diversos grados, algunos asistieron a muchas clases, otros a pocas;\u00a0pero ninguno interactu\u00f3 con los otros estudiantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final del curso, la alumna preferida por la mayor\u00eda de la gente, a pesar de no haber hablado nunca con ella, era la que hab\u00eda asistido a m\u00e1s clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el mero efecto de exposici\u00f3n se mantiene para el desarrollo de las relaciones sociales, entonces, a medida que sepamos m\u00e1s sobre los dem\u00e1s, deber\u00edamos llegar a gustarnos m\u00e1s.\u00a0Parece que la familiaridad deber\u00eda generar agrado.\u00a0Un estudio reciente de Michael I. Norton de la Harvard Business School y sus colegas ciertamente sugiere que esta es la comprensi\u00f3n intuitiva de la mayor\u00eda de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Norton y sus colegas primero encuestaron a miembros de un sitio de citas en l\u00ednea, pregunt\u00e1ndoles si generalmente prefer\u00edan a alguien de quien sab\u00edan poco o de quien sab\u00edan m\u00e1s.&nbsp;El 81% dijo que preferir\u00eda a la persona que conoc\u00eda m\u00e1s.&nbsp;En una segunda encuesta de estudiantes de pregrado, el 88% dijo que preferir\u00eda a alguien de quien conocieran m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed las expectativas de la gente, veamos c\u00f3mo se comportan realmente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La familiaridad genera desprecio<\/h2>\n\n\n\n<p>En la siguiente parte del estudio de Norton y sus colegas se les dio a los participantes una lista de rasgos de otra persona y se les pregunt\u00f3 cu\u00e1nto les gustar\u00eda esa persona.&nbsp;De hecho, los rasgos se generaron para ser ampliamente representativos y se mostr\u00f3 a las personas 4, 6, 8 o 10 de estos rasgos al azar.&nbsp;Los resultados mostraron que, contrariamente a sus expectativas, cuanta m\u00e1s informaci\u00f3n ten\u00edan las personas sobre los dem\u00e1s, menos les gustaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Norton y sus colegas plantearon la hip\u00f3tesis de que la raz\u00f3n de este hallazgo era que cuanto m\u00e1s se enteran las personas sobre los dem\u00e1s, es m\u00e1s probable que se descubra un rasgo que les disgusta.&nbsp;Los investigadores probaron esto con participantes del sitio de citas en l\u00ednea.&nbsp;Esta vez, sin embargo, en lugar de utilizar una lista de rasgos generada previamente, se pidi\u00f3 a cada participante que creara una lista de rasgos que se describieran a s\u00ed mismos, que luego se agruparon.&nbsp;Como era de esperar, la mayor\u00eda de la gente eligi\u00f3 rasgos relativamente positivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, estos rasgos se mezclaron y se asignaron al azar en n\u00fameros y \u00f3rdenes variables a los participantes como si describieran a una persona real.&nbsp;Entonces, efectivamente, la gente estaba mirando una lista aleatoria de rasgos relativamente positivos que el propio grupo hab\u00eda generado.&nbsp;Una vez m\u00e1s, incluso con una lista de rasgos en su mayor\u00eda positivos, a las personas les gustaba la &#8216;persona&#8217; descrita por las listas m\u00e1s cortas de rasgos, lo que respalda a\u00fan m\u00e1s la idea de que nos gustan m\u00e1s las personas de las que sabemos menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que a los investigadores les interesaba esta vez era el efecto de la similitud sobre si nos agradan los dem\u00e1s.&nbsp;Esto se debe a que muchas investigaciones anteriores han demostrado que tendemos a agradar a otras personas que son similares a nosotros.&nbsp;Los resultados mostraron que lo que impulsaba la conexi\u00f3n entre conocimiento y aversi\u00f3n era la falta de similitud.&nbsp;Efectivamente, cuantos m\u00e1s rasgos conoc\u00edan los participantes sobre otra \u00abpersona\u00bb, m\u00e1s probabilidades ten\u00edan de encontrar diferencias con ellos mismos y, por lo tanto, m\u00e1s probabilidades ten\u00edan de que no les agradaran.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pone peor.&nbsp;En un cuarto estudio que utiliz\u00f3 un enfoque similar a los anteriores, los investigadores descubrieron que nuestra aversi\u00f3n por los dem\u00e1s cae en cascada.&nbsp;Esto significa que si vemos un rasgo diferente (y por lo tanto desagradable) al principio de nuestra relaci\u00f3n con otro, esto tiende a afectar negativamente la forma en que percibimos el resto de sus rasgos.&nbsp;Entonces, una vez que percibimos una diferencia, todo es cuesta abajo desde all\u00ed.&nbsp;Incluso los rasgos que nos hubieran gustado, o sobre los que hab\u00edamos sido neutrales antes, ahora tienen el pulgar hacia abajo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Para la mayor parte de la familiaridad engendra desprecio<\/h2>\n\n\n\n<p>Finalmente, en un quinto estudio, los investigadores decidieron probar la evidencia de sus estudios controlados en el mundo real.&nbsp;Esta vez se pregunt\u00f3 a los miembros de un sitio de citas sobre una pareja potencial que hab\u00edan conocido en l\u00ednea o alguien a quien estaban a punto de conocer.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de hacer que los participantes completaran una encuesta, descubrieron que, como era de esperar, las personas sab\u00edan m\u00e1s sobre sus citas despu\u00e9s de conocerlas que antes.&nbsp;Sin embargo, para la gran mayor\u00eda de las personas, el gusto por sus citas disminuy\u00f3 sustancialmente despu\u00e9s de conocerlas.&nbsp;En promedio, el conocimiento de su fecha aument\u00f3 de 5 de cada 10 anteriores a la fecha a 6 de cada 10 posteriores, mientras que el gusto disminuy\u00f3 de 7\/10 a 5\/10 y la similitud percibida disminuy\u00f3 de 6\/10 a 5\/10.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, esto no fue cierto para todos, algunos conocieron a otras personas que les agradaron m\u00e1s despu\u00e9s, pero para la mayor\u00eda, un mayor conocimiento condujo a una aparente disimilitud que llev\u00f3 a un menor agrado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La esperanza es eterna<\/h2>\n\n\n\n<p>Teniendo en cuenta los resultados de este estudio, es una maravilla que nos molestemos en tratar de hacer amigos despu\u00e9s de las primeras decepciones.&nbsp;El hecho de que lo hagamos es probablemente el resultado de un nivel de optimismo poco realista sobre cu\u00e1nto esperamos agradar a los dem\u00e1s.&nbsp;Esto se ve confirmado por el hallazgo del estudio de que la gran mayor\u00eda de las personas espera que un mayor conocimiento sobre los dem\u00e1s les genere agrado cuando en realidad la familiaridad genera desprecio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de vez en cuando conocemos a personas que resultan ser similares a nosotros, que terminan siendo nuestros amigos cercanos o incluso socios.&nbsp;Son estos golpes de relaci\u00f3n los que tendemos a recordar cuando conocemos a alguien nuevo en lugar de todas las veces que nos decepcion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Como muestra este estudio, en la gran mayor\u00eda de ocasiones, cuanto menos sabemos de alguien, m\u00e1s nos inclinamos a agradarle porque la familiaridad genera desprecio.&nbsp;Es como el estudiante falso en el estudio de Moreland y Beach, la ambig\u00fcedad nos permite imaginar que otras personas comparten nuestra visi\u00f3n del mundo, nuestros rasgos de personalidad o nuestro sentido del humor.&nbsp;Desafortunadamente, tan pronto como empecemos a averiguar m\u00e1s sobre ellos, es probable que descubramos cu\u00e1n diferentes son a nosotros y, como resultado, no nos gusten.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abInfierno es otras personas.\u00bb&nbsp;<em>&#8211; Jean-Paul Sartre<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>Jean-Paul Sartre ten\u00eda raz\u00f3n, en promedio: otras personas realmente son el infierno.&nbsp;Es decir, la&nbsp;<em>mayor\u00eda de la<\/em>&nbsp;gente es un infierno.&nbsp;Por supuesto, hay algunas personas que apreciamos, personas que no comienzan a oler despu\u00e9s de tres d\u00edas;&nbsp;pero estas personas son las gloriosas excepciones, as\u00ed que af\u00e9rrate a ellas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La familiaridad genera desprecio, seg\u00fan los psic\u00f3logos: en promedio, nos agradan menos las personas cuanto m\u00e1s sabemos de ellas. Dado lo irritantes que a veces&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":691,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"none","_seopress_titles_title":"\u00bfPor qu\u00e9 la familiaridad genera realmente desprecio?","_seopress_titles_desc":"La familiaridad genera desprecio, seg\u00fan los psic\u00f3logos: en promedio, nos agradan menos las personas cuanto m\u00e1s sabemos de ellas. Te contamos el porqu\u00e9.","_seopress_robots_index":"","footnotes":""},"categories":[3,1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/689"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=689"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/689\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=689"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=689"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.zeropsicologos.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=689"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}