El Secreto de la Ansiedad (si eres Autista)

Si eres autista y tienes problemas de ansiedad, aprende el porqué y 3 pasos sencillos que te ayudarán a tomar las riendas.

La ansiedad es un problema común en el mundo actual. Si eres autista, es probable que hayas experimentado síntomas de ansiedad y hayas tenido dificultad para afrontarlos. Y como consecuencia de ello, es posible que sientas que eres una persona débil o demasiado sensible, o que otras personas te lo hayan hecho creer que lo eres.   

¿Y si hubiera una explicación para algunos de tus síntomas de ansiedad ? ¿Y si esta explicación pudiera ayudarte a recuperar el control de tu vida, tu rutina y la capacidad de disfrutar?

En este artículo, voy a compartir contigo la explicación que ha ayudado a mucha gente a comprender los síntomas de ansiedad, y los tres simples pasos que te ayudarán a recuperar el control.

Éste es el secreto

Puede que pienses que tu vida es bastante típica, que las cosas que haces son parecidas a lo que hacen los demás.

Pero puede que hayas notado que las cosas más pequeñas pueden ser difíciles de manejar, especialmente si vives en una gran ciudad y tienes que utilizar el transporte público, si eres un estudiante y asistes a un colegio o universidad muy concurridos, o si en el trabajo compartes la oficina con otras personas, etc. Incluso con una rutina simple, te sientes que tienes menos energía según va pasando el día, o te sientes saturado, ansioso o irritable, y lo más probable es que al final del día desees retraerte y estar sol0.

Mucha gente no se da cuenta de que el culpable de este exceso de emoción y sensación de  agotamiento puede ser la sobrecarga sensorial. Si eres autista, probablemente hayas escuchado expresiones de sensibilidad sensorial y sobrecarga sensorial. La mayoría de las personas autistas pueden identificar fácilmente situaciones comunes que contribuyen a una sobrecarga sensorial (ruidos fuertes, multitudes, texturas en los alimentos, etc.), pero hay muchas otras cosas que aparecen en nuestras vidas que no asociamos de una manera intuitiva con sobrecarga sensorial, pero que contribuyen a ello.

Por ejemplo, gente caminando hacia nosotros, gente que está parada (y hablando) detrás de nosotros, el clima caluroso, colores (incluyendo paredes, ropa, etc.), dolor, etc. El impacto que estos estímulos tienen en nuestro cerebro permanece mucho después de que hayan pasado o desaparecido, y cuanto más los experimentes más saturado estará tu cerebro.

Lo que percibes es una sensación de agitación, palpitaciones, dificultad al respirar, manos sudorosas, mareo, etc., y probablemente empezarás a experimentar pensamientos de ansiedad como “algo malo va a pasar”, “no puedo con esto”, “quiero salir de aquí”, que es una de las razones por las que a menudo pensamos que estamos ansiosos. Sin embargo, lo que realmente está pasando es que nuestros cerebros están saturados por exceso y la intensidad de la información que nos llega por los sentidos.

Una respuesta simple, nuestro cubo sensorial

La analogía del cubo sensorial ha ayudado a mucha gente a comprender y manejar la sobrecarga de estimulación sensorial. También puede ayudarte a ti. Todos tenemos un cubo con una cantidad específica de información sensorial que podemos sobrellevar. Nuestra capacidad para manejar información sensorial puede cambiar dependiendo de lo que haya ocurrido en nuestras vidas.

Por ejemplo, durante una reciente ola de calor que tuvimos en Londres que duro una semana, noté que mi cubo sensorial estaba bastante lleno. Fui de compras y me di cuenta de lo mucho que me molestaba el ruido del tráfico, algo que no noto la mayoría de los días. Soy ya era consciente de que temperaturas altas me suelen afectar (¡a no ser que esté de vacaciones en una bonita playa, donde puedo nadar!). Definitivamente, el calor llena mi cubo rápidamente, y la ola de calor duró una semana. ¡Imagina lo lleno que estaba mi cubo al cabo de siete días de calor¡

Cuando nuestro cubo sensorial está lleno

Intentar funcionar con un cubo lleno es como intentar trabajar con un ordenador con demasiadas ventanas abiertas.

Si tienes un ordenador antiguo, tener muchas ventanas abiertas a menudo lo enlentece. El ordenador aún puede hacer su trabajo, pero de una manera muy lenta, e incluso puede llegar a fallar completamente. Y ésto es lo que ocurre con nuestros cerebros.

Los tres pasos para manejar la ansiedad relacionada con los sentidos

El primer paso para manejar la ansiedad es comenzar a notar que tu cubo está lleno. Esto a menudo ayuda a tener más paciencia con nosotros mismos, ya que te das cuenta de que estás intentando sobrellevar demasiadas cosas a la vez, en lugar de pensar que el problema eres tú. 

Desafortunadamente, puede que no tengas elección sobre algunas de las cosas y situaciones que llenan tu cubo o no puedas evitarlas. 

Lo siguiente es hacer una lista de las situaciones, personas y actividades que llenan tu cubo, en particular aquello que llena tu cubo rápidamente. ¿Necesitas llamar a alguien con quien realmente no te apetece hablar? ¿Estás esperando una llamada que no quieres recibir? ¿Tienes que hacer una presentación en el trabajo ? ¿Hace demasiado calor?

Darse cuenta de lo que llena tu cubo puede ayudarte a hacer espacio para las cosas importantes que necesitas o que quieres hacer, y a manejar los retos que se te presenten que no puedes evitar.

Y recuerda que lo que llena tu cubo puede ser diferente de lo que llena el cubo de los demás.

Cuando te des cuenta de que tu cubo está lleno, asegúrate de tomar descansos, o de ajustar el tiempo que le dedicas a las actividades que llenan tu cubo. Por ejemplo, si te espera una semana de mucho trabajo o un evento que te causa estrés, asegúrate de que dedicas el tiempo suficiente a descansar, a estar solo o hacer lo que necesites en ese momento.

¡Si empiezas a manejar mejor lo que entra en tu cubo sensorial, notarás también cómo disminuye tu ansiedad! 

Si quieres saber más acerca de cómo manejar tu cubo sensorial ponte en contacto con nosotros y una psicóloga en Palma de Mallorca especializada te ayudará.