¿Cómo superar la agorafobia? Tratamiento psicológico

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por el temor de un individuo a los espacios públicos o abiertos de los que puede ser difícil o vergonzoso escapar o alejarse. Una persona con agorafobia a menudo se distanciará de situaciones como multitudes, grandes interacciones sociales, mercados, centros comerciales, trenes, aviones, etc. Esencialmente, una persona con agorafobia tratará de no dejar un lugar en el que percibe que es seguro a casa y tratarán de evitar cualquier lugar que consideren peligroso para ellos o de donde sea difícil escapar. Aunque los lugares concurridos o abarrotados pueden asustar a una persona que sufre de agorafobia, la situación no tiene que ser necesariamente ruidosa o tener mucha actividad para ser una situación aterradora. Las personas que sufren de agorafobia a menudo también experimentarán ataques de pánico junto con su ansiedad extrema. Las personas que experimentan agorafobia a menudo intentarán evitar los lugares en los que han sufrido un ataque de pánico antes por temor a que regresar al lugar pueda provocar otro ataque de pánico.

Los síntomas de la agorafobia pueden incluir:

  • Un aumento de la ansiedad cuando se aleja de lugares de seguridad percibida.
  • Baja autoestima y confianza.
  • Mayor ansiedad ante la posibilidad de tener que abandonar un entorno seguro.
  • Dificultad para respirar, mareos, sudoración, náuseas, aumento de la frecuencia cardíaca, todos los cuales son síntomas comunes de ansiedad.
  • Renuencia a dejar un entorno familiar
  • Miedo a sentirse avergonzado o humillado.

La agorafobia a menudo puede ser muy debilitante y difícil de superar. Puede afectar en gran medida la forma de vida normal de una persona, ya que puede impedirle ir a lugares públicos o poder ir a su lugar de trabajo. En casos extremos, una persona con agorafobia puede incluso convertirse en un prisionero en su propia casa, ya que puede sentir que es el único refugio seguro para ellos.

El tratamiento para la agorafobia suele ser a largo plazo y requiere un enfoque sensible por parte del terapeuta. La terapia cognitivo-conductual (TCC) se usa a menudo para ayudar a enseñar a una persona con agorafobia cómo lidiar con situaciones difíciles o eventos públicos.

La TCC se emplea generalmente de dos formas diferentes en el tratamiento de la agorafobia:

  1. Terapia cognitiva: ayudar a cambiar los patrones de pensamiento y las actitudes de una persona hacia una situación.
  2. Terapia conductual: ayudar a cambiar la respuesta al miedo de una persona apoyándola estratégica y sistemáticamente para enfrentar de manera segura la situación temida y, a su vez, permitirle aprender nuevas estrategias de afrontamiento.

Además de la TCC, otros enfoques para tratar la agorafobia incluyen la terapia de exposición y la terapia de aceptación y compromiso. Todos los modelos de tratamiento generalmente comparten la característica común de la desensibilización sistemática.

La desensibilización sistemática es útil en el tratamiento de la agorafobia, ya que enseña al paciente cómo prevenir o reducir la provocación de ansiedad en la situación temida al enfrentar gradualmente el miedo mientras el paciente se encuentra en un estado relajado. Esta técnica implica que el individuo primero identifique lo que le provoca ansiedad y luego se imagine en una situación desencadenante de ansiedad mientras al mismo tiempo aprende a relajarse (respiración profunda, visualización de lugares tranquilos y seguros, relajación muscular). Con el tiempo, esto los insensibilizará a la situación. Esto se repite con varios desencadenantes de ansiedad (que varían en intensidad) y, con el tiempo, la víctima aprende a adaptarse a situaciones que provocan ansiedad ilícita y, finalmente, incluso a entrar en una situación que antes le provocaba ansiedad con un sentido de confianza y control.

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