Cuando tu yo sabotea tu vida

Todos tenemos una necesidad básica de componer un yo valioso.

Al explorar la psicodinámica del autosabotaje, es útil considerar la cita popular atribuida al escritor francés Marcel Proust: «El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos».

Poseer «otros» ojos

Echemos un vistazo al texto original.

El único viaje verdadero, el único baño en la Fuente de la Juventud, sería no visitar tierras extrañas sino poseer otros ojos (en el texto original: d’avoir d’autres yeux), ver el universo a través de los ojos de otro, de otros cien, ver los cien universos que cada uno de ellos ve, que cada uno de ellos es».

Proust pretendía crear un arte extraordinario: observarnos y experimentarnos con una nueva riqueza y ser conscientes de los movimientos mentales detallados dentro de nosotros mismos mirándolos desde muchas perspectivas diferentes. Vivir una vida fiel a nosotros mismos es como tomar un baño refrescante en esta Fuente de la Juventud, para mirarnos a nosotros mismos con ojos renovados y nuevos. Intentemos esto.

¿Qué es nuestro ser?

Nuestro ser no es algo fijo; es un proceso vulnerable que necesita muchas conexiones nutritivas desde el momento en que surge. Crear un yo que es valioso y construir la integridad, el coraje y la perseverancia para mantener este valor propio a lo largo de nuestras vidas es uno de nuestros mayores desafíos.

Muchos eventos traumáticos pueden suceder durante nuestra vida que lentamente transforman este precioso proceso de construcción de valor propio en un proceso de autosabotaje. ¿Qué es este valor inestimable que necesitamos que más nos importa? Nuestro ser es un proceso incesantemente construido y reconstruido mientras vivimos. Crece, cambia, se modifica continuamente. Necesita un cuidado permanente y preciso.

¿Cómo llega nuestro ser a nuestra vida?

Durante mi vida me he inspirado en la perspectiva sobre la conciencia, las emociones y la vida propuesta por el neurocientífico Antonio Damasio. En su libro Self Comes to Mind (2010), explica elocuentemente su visión bien fundamentada sobre la evolución del yo.

Él explica el ser como un proceso que se desarrolló silenciosamente durante la larga evolución de la vida. Evolucionó de una sola célula a nuestra compleja configuración de sistemas celulares y redes neuronales como resultado de un ajuste infinito de las regulaciones homeostáticas de la vida. Y finalmente, en estos miles de millones de años de proceso, este ser creciente entra en la mente humana como «un sentimiento primordial de saber,» que él llama «el protoser».

Como resultado de las interacciones en curso con el mundo alrededor y dentro, un proceso de nuestro núcleo se expresa como el «sentimiento de lo que sucede». Y cuando nuestra capacidad para la memoria y el lenguaje crece y se expande, un yo autobiográfico se agrega paso a paso a nuestro yo sentido.

Cada noche después de dormir, nuestro ser se reactiva y a veces se refresca; incluso en nuestros sueños nuestro ser se modifica. La parte narrativa de nuestro ser lleva una vida dinámica. Es continuamente reevaluado, reorganizado y modificado no consciente y conscientemente, dependiendo de nuestro sentimiento primordial y nuestros sentimientos de lo que sucedió.

Nuestras experiencias del pasado son remodeladas por nuestra perspectiva actual; el contenido se agrega dependiendo de nuestro estado emocional actual. Los detalles se omiten, las piezas se restauran y mejoran. Otras partes se recombinan en contenido completamente nuevo.

Antonio Damasio explica magistralmente: «Así es como, a medida que pasan los años, nuestra propia historia se reescribe sutilmente. Así es como los hechos pueden adquirir un nuevo significado y por qué la música de la memoria funciona de manera diferente hoy que el año pasado».

¿Cuál es la historia que se desarrolla de un yo autosaboteador?

¿Cuál es la historia del ser que cobra vida y sabotea tu vida? ¿Es un yo que fue dañado profundamente en su valor? ¿Es un yo que se traumatizó por eventos abrumadores en la vida? ¿Cuándo y por qué se volvió incapaz de ver su propio valor intrínseco? ¿Cuándo y por qué se estrechó y contrajo, absorbido en su propia tragedia, como si un muro se erigiera dentro y oscureciera la posibilidad de ver con ojos claros y abiertos?

Cuando esto sucede con el yo en desarrollo, una profunda catástrofe humana está teniendo lugar. Se requiere la mayor creatividad del yo y de los cuidadores para restaurar esta historia del yo dañado, para ayudar a la persona a reescribir su historia sin suprimirla o bloquearla, pero ayudando a revisar y ver desde una perspectiva clara y equilibrada.

El arte y la creatividad de esta inteligencia emocional encarnada son más necesarios que nunca. Porque pronto viviremos en este planeta increíblemente hermoso, pero extremadamente frágil, con ocho mil millones de personas. Como predice la ONU, se agregarán dos mil millones más en las próximas décadas. Mientras tanto, los problemas de nuestra humanidad seguirán creciendo en complejidad, y la complejidad de la cuestión de cómo debemos vivir juntos no hará sino aumentar.

Muchos desafíos tecnológicos, ambientales y geopolíticos perturbarán nuestra vulnerabilidad emocional. ¿Cómo llegarán todos estos nuevos seres a sus vidas y experimentarán sus vidas como verdaderas ellos mismos? La calidad del proceso de construcción de valor propio determinará la dirección de las decisiones que tomaremos. El arte sutil de componer un ser valioso es la meta-habilidad que necesitamos para vivir una vida fiel a nosotros mismos en el siglo 21. El valor propio se encuentra en el corazón de lo que necesitamos para ser plenamente nosotros.

A %d blogueros les gusta esto: