El mito del genio cínico

¿Por qué tanta gente cree que el cinismo es un signo de inteligencia?

¿Es más probable que las personas inteligentes tengan puntos de vista negativos sobre la naturaleza humana? Personajes de ficción como Sherlock Holmes, Dr. House y Frank Underwood (sin mencionar la mitad del elenco principal de Game of Thrones) han popularizado la idea del genio cínico. El genio cínico es alguien que es superinteligente y, a través de esta inteligencia, ha llegado a comprender que la mayoría de las personas en el mundo son egoístas, engañosas y están dispuestas a hacer lo que sea necesario para salir adelante. El tipo de personaje se basa en la creencia de que confiar en los demás es ingenuo y tonto, y que el cinismo es un signo de inteligencia y sofisticación. Pero, ¿esta creencia se basa en la realidad? ¿Es el cinismo realmente un signo de competencia?

La investigación sugiere que, aunque la gente cree que el cinismo y la inteligencia van de la mano, hay poco o ningún apoyo científico para ello. Primero, los cínicos no son en realidad más inteligentes; en todo caso, las personas que confían en los demás suelen ser más inteligentes y competentes que las que se muestran cínicas acerca de la naturaleza humana.

Expectativas vs. realidad

Stavrova y Ehlebracht (2019) realizaron una serie de estudios para investigar las creencias de las personas sobre las habilidades de los individuos cínicos (frente a los no cínicos). Descubrieron que las personas creen que los cínicos son mejores en las tareas cognitivas (como resolver problemas o realizar cálculos), pero peores en las tareas sociales (en particular, las tareas que implican el cuidado de los demás). En otras palabras, encontraron que la mayoría de la gente cree en la idea del genio cínico. Cuando vemos a alguien que no confía en los demás, asumimos que esa persona es inteligente, si no especialmente amable.

A continuación, los investigadores preguntaron si estas creencias estaban respaldadas por la realidad. En otras palabras, ¿los individuos cínicos son realmente más inteligentes? En todo caso, era todo lo contrario. En general, el cinismo se asoció negativamente con la inteligencia y la capacidad cognitiva. Curiosamente, la relación entre el cinismo y la inteligencia dependía de alguna manera de las diferencias culturales. En sociedades más corruptas, había menos correlación negativa entre cinismo y competencia. Pero incluso entonces, nunca hubo evidencia convincente de una correlación positiva entre inteligencia y cinismo. En un trabajo relacionado, Stavrova y Ehlebracht (2018) encontraron que obtener más educación, con el tiempo, reduce el cinismo.

Nunca subestimes a un cínico

¿Por qué la gente cree (erróneamente) que el cinismo es un signo de inteligencia?

Podría basarse, en parte, en personajes de la cultura popular. Alternativamente, podría ser un ejemplo de un efecto de compensación (Kervyn et al., 2010). Cuando nos enteramos de que alguien puntúa bien en un rasgo, a veces tendemos a asumir que le faltan otras áreas. Entonces, si alguien se muestra cínico y frío, podríamos suponer que lo compensa de alguna otra manera (siendo inteligente o bueno para hacer diagnósticos médicos raros).

Otra explicación es que es peligroso subestimar a un cínico. Alguien con creencias cínicas tiene más probabilidades de mentir, engañar y robar para lograr sus objetivos. Entonces, si estás tratando con un cínico, podría ser una buena idea asumir que es inteligente y capaz. Suponemos que los individuos cínicos son inteligentes porque sería muy arriesgado subestimar sus habilidades.

La confianza es un indicador de inteligencia

Las investigaciones sugieren que la confianza, más que el cinismo, es un signo de inteligencia. Suele haber una relación positiva entre la confianza en las personas y la capacidad cognitiva (Sturgis et al., 2010). Podría decirse que esta relación existe porque las personas cínicas dejan de aprender sobre el mundo y se cierran a nuevas ideas y oportunidades. Para citar a Stephen Colbert: “El cinismo se disfraza de sabiduría, pero es lo más lejano. Porque los cínicos no aprenden nada. Porque el cinismo es una ceguera autoimpuesta, un rechazo del mundo porque tenemos miedo de que nos haga daño o nos defraude”.

La ironía de la investigación de Stavrova y Ehlebracht es que, aunque confiar en los demás es lo más inteligente, no siempre vale la pena parecer una persona de confianza. La mayoría de la gente cree erróneamente que los cínicos son más inteligentes que los que confían en los demás.

Esto significa que quizás debas confiar en las personas, pero no dejarles saber cuánto confías en ellas.