La sorprendente ciencia de ser agradable

Es extraño lo que te hace más agradable ante los demás.

Todo el mundo quiere ser querido. Como seres humanos, estamos conectados casi biológicamente a querer ser valorados y apreciados por los demás. Desde una perspectiva evolutiva, la simpatía nos protege. Ser parte de un grupo o clan solía ser necesario para nuestra supervivencia, y todavía lo es en muchos sentidos. La conexión es una necesidad humana básica.

Muchas personas sienten que tienen que ser de cierta manera para ser queridos. Es fácil ponerse una armadura, mostrando solo a los demás lo que quieres que vean.

La mayoría de la gente piensa que a los demás les agradaremos más si presentamos lo mejor de nosotros mismos, no cometemos errores ni metemos la pata y siempre sabemos lo que debemos decir. Debido a esto, es fácil adivinar cómo nos presentamos, cuestionando si lo que revelamos nos gustará más o menos.

Sin embargo, alguna ciencia sorprendente puede estar poniendo todo esto en duda.

El efecto Pratfall

Resulta que las personas que nunca cometen errores son en realidad menos agradables.

Un psicólogo social llamado Elliot Aronson realizó un experimento en la década de 1960, en el que la gente respondía preguntas de trivia. Aquellos que cometieron un pequeño error (al contar que derramaron café sobre su traje) fueron calificados como más agradables que las personas que no lo hicieron. Sin embargo, esto solo fue cierto para las personas que respondieron correctamente muchas preguntas de trivia (y por lo tanto fueron consideradas “superiores” o competentes), no para las personas que respondieron correctamente un número promedio de preguntas. Este fenómeno se denominó Efecto Pratfall.

El efecto Pratfall nos muestra que no solo está bien ser falible, sino que en realidad puede sernos útil. La vulnerabilidad es entrañable. La vulnerabilidad nos ayuda a forjar conexiones con los demás, razón por la cual probablemente contribuye a la simpatía. Cuando entendemos de dónde viene alguien y nos conectamos con ellos, desarrollamos un vínculo emocional profundo y, en última instancia, nos agradan más.

Aplica esto a tu propia vida

Puedes utilizar esta información a tu favor. En primer lugar, es importante saber que la simpatía depende del contexto. Lo que alguien encuentra atractivo en una situación puede no transferirse a otra, y diferentes personas pueden encontrar diferentes cualidades más agradables.

Debido a esto, es importante no obsesionarte con lo que crees que te hará más agradable, porque probablemente te equivocarías. A veces, las cosas que más nos disgustan de nosotros mismos son las más entrañables para los demás. Lo mismo puede ser cierto para lo contrario: a veces, lo que nos gusta de nosotros mismos no es necesariamente una cualidad que otros aprecian. No es un buen uso de tu tiempo actuar de una manera que creas que aumenta tu simpatía. Solo sé tu yo genuino y la gente encontrará lo que más aman de ti.

En segundo lugar, este estudio nos enseña que la vulnerabilidad es algo bueno. Compartir las partes más internas y genuinas de nosotros mismos puede forjar conexiones significativas que de otra manera no hubiéramos tenido. Fingir ser impecable no es algo que las personas encuentren entrañable. Pero abrirse, encontrar significado y compartir inseguridades de una manera segura es algo con lo que la gente se conecta.

En conclusión

En última instancia, la simpatía no es tan sencilla como podríamos pensar. Lo que crees que te hace más agradable para los demás, en realidad, puede hacer que seas menos agradable. Suelta la armadura de fingir que nunca cometes errores y opta por la vulnerabilidad. Es el mejor camino hacia una conexión humana verdadera y significativa.

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