¿Sabes distinguir entre estrés bueno / estrés malo?

¿Sabes distinguir entre estrés bueno / estrés malo?

¿Existe el estrés bueno? ¿O el estrés siempre es malo? ¿Debemos evitar todo estrés para vivir una vida larga y saludable? Estas fueron algunas de las preguntas que planteó en el último congreso de psicología en España.

Factores estresantes frente a reacciones de estrés

Para responder a estas preguntas, primero debemos definir la diferencia entre factores estresantes y reacciones de estrés. Un estresor es un evento, cosa o incluso pensamiento que puede provocar una reacción de estrés. El factor estresante puede ser una experiencia desafiante, como su primer día en un nuevo trabajo, una presentación importante, una solicitud de subvención o una emocionante carrera en un automóvil de Fórmula 1. La reacción al estrés, por otro lado, es su reacción física y mental a tales factores estresantes. Durante la reacción de estrés, el cerebro libera una cascada de hormonas (incluyendo adrenalina y cortisol) que afectan el cuerpo y la mente de una persona. Estas hormonas preparan al individuo para una respuesta al factor estresante; esto a menudo se llama la respuesta de lucha o huida.

¿Reto o amenaza?

La investigación ha demostrado que los factores estresantes tienen algunas características inherentes. Las situaciones que son incontrolables, cognitivamente desafiantes o dolorosas pueden provocar fuertes respuestas de estrés. Ser evaluado socialmente o recibir comentarios negativos también aumenta el nivel de estrés. Sin embargo, existen grandes diferencias individuales en cómo se perciben los factores estresantes potenciales. Mientras que algunas personas ven las tareas peligrosas o complicadas como un desafío, otras pueden percibirlas como una amenaza. Piense en dar una conferencia a un grupo grande o saltar de un avión con solo un paracaídas en la espalda. Cuando nos sentimos desafiados, creemos que habrá, o puede haber, un buen resultado. Cuando nos sentimos amenazados, en cambio, experimentamos miedo o ansiedad por lo que está por venir.

Estrategias de afrontamiento

Estas diferencias individuales pueden deberse a diferentes niveles de tolerancia a la incertidumbre, y algunas personas tienen más confianza en sus habilidades que otras. Las habilidades prácticas, el conocimiento y las experiencias de vidas pasadas también pueden dar forma a cómo percibimos eventos o circunstancias específicas y determinar nuestras habilidades de afrontamiento, es decir, cómo lidiamos con los factores estresantes. Las estrategias de afrontamiento van desde ser capaz de aceptar las situaciones tal como son y reenfocarse hasta, en el lado negativo, visualizar los peores resultados posibles y reflexionar sobre eventos pasados.

¿Estrés bueno o estrés malo?

Por supuesto, hay situaciones que amenazan a todos, como cuando nos enfrentamos a situaciones peligrosas y potencialmente mortales, como un asalto, una guerra o un accidente de tráfico. Estos se conocen como estresores traumáticos. Pero con respecto a los factores estresantes más cotidianos, podríamos decir que el estrés bueno o malo depende en gran medida del ojo del espectador.

Efectos en la salud

Volvamos a la reacción al estrés. Las reacciones físicas y mentales a los factores estresantes son, en principio, adaptativas y evolutivamente beneficiosas, ya que necesitamos poder responder a las amenazas. Sin embargo, si bien tales respuestas son beneficiosas para la supervivencia en determinadas circunstancias, pueden volverse problemáticas si un factor estresante está puramente en su mente (debido a plazos o presión social, por ejemplo), o cuando el sistema de estrés se activa de forma crónica. Cuando el sistema de estrés se activa de forma crónica, su sistema de retroalimentación interna puede verse obstaculizado, lo que lleva a un sistema de estrés hiperactivo, que a su vez puede conducir a una gran desregulación del sistema a largo plazo. Tal desregulación del sistema de estrés se ha asociado con cambios en regiones específicas del cerebro (como el hipocampo y la corteza prefrontal), así como con cambios en el sistema inmunológico,

Genes

Curiosamente, los científicos han descubierto que los efectos del estrés crónico o traumático pueden incluso «leerse» en los genes. Las huellas biológicas del estrés se pueden encontrar en el llamado nivel epigenético. La epigenética se refiere a los mecanismos que influyen en la actividad de los genes, sin cambiar el código genético en sí. Uno de esos mecanismos epigenéticos es la metilación. Se ha descubierto que el estrés severo cambia los niveles de metilación y, por lo tanto, la actividad de los genes relacionados con el estrés, así como los genes involucrados en el sistema inmunitario y el crecimiento neuronal. Actualmente, estamos colaborando con Carolina de Weerth de la Universidad Radboud en Nijmegen y Kieran O’Donnell del Instituto Universitario de Salud Mental Douglas en Montreal para examinar tales firmas epigenéticas en niños en sus primeros diez años de vida.

Próxima generación

Se cree que la sensibilidad al estrés puede transmitirse de generación en generación, no solo por interacciones entre padres e hijos, sino también a través de cambios epigenéticos. Estos cambios pueden preparar a la descendencia para futuros factores estresantes y, por lo tanto, podrían verse como un mecanismo de adaptación. Sin embargo, si tales cambios en el epigenoma y los sistemas de estrés asociados son necesarios (es decir, buenos o malos) en una próxima generación depende del entorno en el que se desarrolle esta nueva generación.

Invierta en estilos de afrontamiento

En general, mientras que la reacción al estrés está destinada a preparar el cuerpo y la mente para la acción para enfrentar los desafíos cotidianos o situaciones peligrosas y, por lo tanto, puede verse como algo ‘bueno’, las experiencias crónicas de estrés pueden tener efectos ‘malos’. ‘ efectos, tanto mental como físicamente. Dado que algunos factores estresantes son inevitables, debemos invertir, tanto como individuos como psicólogos, en los estilos de afrontamiento para enfrentarlos.

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