Autoestima: ¿hay más de lo que parece?

Autoestima: ¿hay más de lo que parece?

¿Alguna vez te has preguntado de dónde viene tu autoestima? Tal vez sea que te consideras inteligente y exitoso en tu trabajo, o que tus amigos te dicen que tienes una personalidad tan cálida y burbujeante…

Resulta que nada de todo esto realmente importa. Cuando se trata de cómo te valoras a ti mismo, muchos estudios han demostrado que lo que cuenta es tu apariencia física percibida. ¿Es cierto que la autoestima podría ser literalmente solo superficial?

Relación entre el yo interior y el exterior

En pocas palabras, la autoestima se puede definir como la evaluación subjetiva general de la autoestima de una persona. Como sugiere la literatura , este yo interior parece estar estrechamente relacionado con la forma en que evaluamos nuestro yo exterior (percepciones de nuestra apariencia, atractivo e imagen corporal). Como resultado, las personas que evalúan su apariencia de manera más positiva deberían reportar niveles correspondientemente más altos de autoestima y viceversa.

Se esperaba que esta relación estuviera menos presente para quienes consideran más importantes otros dominios del autoconcepto. Por ejemplo, se podría argumentar que para los estudiantes superdotados, el desempeño académico es un predictor de autoestima más destacado que la apariencia. Asimismo, se esperaría que la competencia atlética fuera de la mayor importancia para los deportistas. Sin embargo, lo más interesante es que resultó no ser así. Incluso para estos grupos específicos, las percepciones de su apariencia siguieron siendo el mejor predictor de la autoestima.

El papel de las redes (sociales)

Ahora bien, ¿por qué ponemos tanto énfasis en la forma en que nos vemos (o pensamos que nos vemos)? Se han dado dos posibles explicaciones. En primer lugar, a diferencia de otros dominios del autoconcepto, como la competencia académica o atlética, nuestra apariencia física siempre está a la vista de los demás y de nosotros mismos. No hay escapatoria; ya sea mirándonos en espejos reales o espejos sociales (a través de la evaluación de los demás), constantemente recordamos la forma en que nos vemos.

En segundo lugar, los medios de comunicación hacen un excelente trabajo echando leña al fuego, lanzando mensajes muy fuertes y persuasivos sobre los estándares de atractivo a los que debemos ceñirnos. Ya sean las redes sociales en línea o la publicidad que vemos en revistas, televisión y películas, estamos constantemente rodeados por la idea de que tener esas características corporales deseables es nuestro boleto de ida a la felicidad. Dado que estas imágenes retratadas de belleza y apariencia a menudo son muy poco realistas e inalcanzables, no es sorprendente que muchos de nosotros sintamos que no estamos a la altura de estos estándares idealizados de atractivo. Este fenómeno, también conocido como ‘body shaming’, a su vez pasa factura a nuestra autoestima.

Diferencias de género

Como era de esperar, el grupo más afectado por estos mensajes de los medios de comunicación son las mujeres. Estudios han demostrado que incluso a la edad de cinco años, las niñas ya comienzan a internalizar los estándares de belleza y formas corporales retratados por los medios. A medida que las niñas crecen, creen cada vez más que ser atractiva y delgada es vital para vivir una vida feliz, ser aceptada socialmente y tener una carrera exitosa. ¿Significa esto que los hombres están libres? Realmente no. Aunque durante mucho tiempo los hombres podían salirse con la suya con inteligencia, estatus y poder, últimamente las expectativas culturales para los hombres han ido cambiando. Los hombres, como las mujeres, ahora están presionados para cumplir con los estándares sociales de apariencia, que incluyen tener un físico fuerte, musculoso y atlético. Y la mayoría de los hombres, como la mayoría de las mujeres, no pueden cumplir con estos nuevos estándares de apariencia; lo que conduce a un aumento de la insatisfacción corporal y una menor autoestima en general.

¿Un rayo de luz?

Entonces, ¿significa esto que todos estamos «jodidos» cuando se trata de nuestra apariencia y autoestima? No completamente. El grado en que pensamos que la apariencia es importante depende en gran medida de los llamados » esquemas cognitivos «. Estos esquemas determinan en gran medida la forma en que pensamos sobre nosotros mismos y la prominencia que le damos a nuestra apariencia física. Afortunadamente, la conciencia de la existencia de estos esquemas puede contribuir en gran medida a cambiar nuestro enfoque de nuestra apariencia a nuestro cerebro. Porque después de todo, tu autoestima tiene más que ver con lo que parece.

Así que la próxima vez que te conectes a Internet, trata de reducir el uso de Facebook, deja de seguir a todas esas chicas y chicos en forma en Instagram y, por cursi que suene, simplemente como tú mismo por lo que eres.

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