¿Cómo los malos finales pueden arruinar experiencias enteras?

Las personas recuerdan experiencias basadas en cómo terminan y en los momentos pico.

¿Cómo decides si una experiencia es buena o mala? Esta puede ser una pregunta difícil, ya que pocas cosas en la vida son completamente agradables o completamente desagradables. Algunas experiencias comienzan muy bien y gradualmente empeoran con el tiempo (piensa en programas de televisión como «The Walking Dead» y «Game of Thrones»). Otras experiencias comienzan débiles pero mejoran a medida que avanzan (tanto «Buffy la Cazavampiros» como «Seinfeld» tuvieron primeras temporadas débiles).

Una vez que termina una experiencia, ya sea un programa de televisión, un trabajo o una relación, la forma en que nuestras mentes recuerdan y procesan la información moldeará la forma en que pensamos sobre la experiencia. Al igual que muchos otros procesos, la forma en que hacemos esto no siempre tiene sentido o sirve a nuestros mejores intereses.

Felicidad objetiva

Para una toma de decisiones racional, si recuerdas o no una experiencia positivamente debe basarse en la suma total de tus sentimientos durante la experiencia. En otras palabras, debes sumar (y combinar) la cantidad total de emociones positivas y negativas que sentiste en cada momento a lo largo de la experiencia. Los investigadores se refieren a este concepto como felicidad objetiva (Kahneman, 1999).

Pero es fácil ver que la felicidad objetiva es un modelo pobre para describir cómo la gente realmente piensa sobre la felicidad. Hay dos problemas principales:

  1. La felicidad objetiva no tiene en cuenta la variabilidad en la experiencia. Considera dos programas de televisión que te hagan sentir, en promedio, moderadamente feliz (5 de cada 10 en términos de tu felicidad al ver televisión). Un programa es consistentemente mediocre, cada episodio es un 5 de 10. El otro es muy variable, algunos episodios son excelentes (9 de 10), y otros son malos (3 de 10). Obviamente, la gente no (y podría decirse que no debería) evaluar estos dos programas como igualmente buenos.
  2. No todas las partes de una experiencia deben considerarse igualmente importantes. A veces un mal final puede invalidar completamente todo lo que vino antes (ver «Game of Thrones»), o podría ser más fácil perdonar el comienzo débil de una experiencia.

La regla del pico final

La investigación sugiere que las personas juzgan las experiencias en función de dos aspectos críticos: el pico (la experiencia positiva o negativa más intensa) y el final (los últimos momentos de la experiencia). Podría decirse que nos enfocamos en estos aspectos de la experiencia debido a cómo nuestra memoria prioriza la información. Es más probable que recordemos cosas que son emocionalmente intensas (el pico) y cosas que son relativamente recientes (el final).este artículo continúa abajo

Es importante destacar que el hecho de que nos centremos en estas partes de la experiencia puede llevar a algunos juicios aparentemente irracionales. Kahneman y sus colegas (1993) encontraron que tú podrías hacer una experiencia dolorosa más agradable agregando una experiencia adicional (levemente menos dolorosa) en el final. En otras palabras: 30 segundos de dolor extremo se recuerda como peor que 30 segundos de dolor extremo más 30 segundos adicionales de dolor moderado. Esta diferencia ocurre porque, en la segunda situación, las personas son más propensas a recordar solo el dolor moderado (y no el dolor extremo). Irónicamente, esto significa que puedes hacer que una mala experiencia parezca más agradable para las personas al agregar dolor adicional al final.

Terminando con una nota alta

Cuando una experiencia termina, la forma en que la recuerdas será fuertemente moldeada por el final. En casos extremos, los conflictos al final de una carrera o una relación pueden dañar retroactivamente años de buena voluntad (o al menos, años de felicidad modesta). Esto significa que si estás planeando dejar una relación o una carrera, entonces, por el bien de tus propios recuerdos, trata de separarte en buenos términos. Y si necesitas terapia de pareja para salvar tu relación, llámanos y una psicóloga experimentada os ayudará.

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