¿Qué tan fácil es tener problemas con el alcohol?

La mayoría de los españoles admitirían que el alcoholismo es un problema serio. El NHS estima que casi 1 de cada 10 hombres en el España (8,7%) y 1 de cada 20 mujeres en España (3,3%) muestran signos de alcoholismo (también conocido como «dependencia del alcohol»). Pero unos pocos admitirían que podrían tener un «problema» con el alcohol. Para algunos, beber es parte de su rutina diaria o semanal. Tal vez abra una botella después de un largo día de trabajo o tome unas pintas más en el pub.

Beber alcohol es una parte importante de socializar con amigos, hacer negocios e incluso establecer contactos para encontrar su próximo trabajo. Beber alcohol se considera sociable. A muchos de nosotros nos gusta reunirnos en pubs, bares y restaurantes. No pensamos en los problemas que causa beber en exceso. Después de todo, estamos cumpliendo muy bien con nuestras responsabilidades diarias. Podemos levantarnos, alimentar y vestir a los niños, pagar la hipoteca e ir a trabajar a la mañana siguiente.

¿En qué momento admitimos que podríamos tener un problema con nuestra bebida? ¿En qué momento reconocemos que muchos más de nosotros pueden tener problemas con nuestra bebida de lo que nos damos cuenta?

Un psicólogo clínico puede ayudar a tomar medidas positivas para controlar el consumo de alcohol. Algunas personas manejan su recuperación del consumo problemático de alcohol con abstinencia; otros optaron por trabajar para controlar el consumo de alcohol. El coaching psicológico, la meditación consciente y la terapia cognitivo-conductual (TCC) pueden ayudar a una persona a darse cuenta de las verdaderas razones detrás de su consumo de alcohol y a aprender nuevas formas de lidiar con el estrés, las emociones negativas y los hábitos inútiles.

Quizás el primer paso sea darnos cuenta de que cada uno de nosotros es mucho más susceptible de desarrollar un «problema» con nuestra bebida de lo que pensamos. Cuando descuidamos hablar sobre nuestra propia salud mental y emocional, encontramos formas menos saludables, incluso autodestructivas, de lidiar con ella, como abusar del alcohol.

La mayoría de las personas ni siquiera se dan cuenta de que están consumiendo alcohol para evitar lidiar con sus emociones. La palabra clave aquí es «evitar». El alcohol nos ayuda a alejarnos más de nuestros problemas subyacentes; no nos ayuda a lidiar con ellos. Cuando esto sucede, debemos levantar la mano y admitir que tenemos un problema con el alcohol. Solo hablando de los problemas subyacentes que estamos atravesando podemos recuperar el control sobre nuestra forma de beber en lugar de ser controlados por ella.

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