7 maneras de hacer que sus hijos coman más frutas y verduras

7 maneras de hacer que sus hijos coman más frutas y verduras

El atractivo lúdico de los restaurantes de comida rápida poco saludables y las restricciones financieras de los programas de almuerzos escolares han hecho que sea absolutamente esencial que los niños coman alimentos nutritivos en casa. Pero como cualquier padre sabe muy bien, es mucho más fácil decirlo que hacerlo. ¿Cómo pueden los padres preocupados ayudar a sus hijos a comer alimentos más saludables? Echa un vistazo a estos 7 consejos inteligentes:

 1. Sirva a los niños MÁS frutas y verduras

Si sus hijos no comen suficientes frutas y verduras, debe intentar aumentar el tamaño de sus porciones. Por contradictorio que parezca, la investigación realizada por el experto en alimentos y nutrición, el Dr. Brian Wansink, muestra que las personas comerán casi cualquier cosa, incluida la comida desagradable, si se les da lo suficiente. En este estudio en particular, Wansink y Kim (2005) distribuyeron al azar un recipiente grande o mediano lleno de palomitas de maíz a 158 cinéfilos de Filadelfia. Las palomitas de maíz en cada contenedor estaban frescas o 2 semanas rancias. Curiosamente, de las personas que recibieron palomitas de maíz rancias, las que recibieron un recipiente grande comieron un 33,6 % más que las que recibieron una porción mediana, y esto a pesar de que las palomitas de maíz se describieron como «rancias», «empapadas» y «terribles». ” ¿Cuál es la lección para los padres conscientes de la salud?El tamaño de la porción puede influir tanto en el consumo de alimentos como el sabor . Si les sirves MÁS frutas y verduras a tus hijos, tenderán a comer más, incluso si no les gustan los sabores.

2. Usa platos más grandes

La percepción visual es una parte vital del consumo de alimentos. Los padres deben ayudar a sus hijos a percibir el acto de comer alimentos saludables como algo divertido y fácil. Dicho esto, se deben evitar a toda costa los platillos pequeños y los tazones pequeños. A los niños no les gusta ver un tazón o plato rebosante de alimentos que no les gustan. De hecho, es una vista que probablemente los hará estremecerse. En su lugar, intente servir alimentos saludables en platos más grandes. Deje que sus hijos vean una pequeña isla de vegetales rodeada por un vasto océano de vajilla limpia y sin vegetales. La tarea en cuestión les parecerá entonces mucho más fácil.

Otra razón para usar platos más grandes es un fenómeno conocido como distorsión de las porciones . Wansink y Cheney (2005) señalaron que el uso de tazones más grandes conducía a un mayor consumo, ya que las personas generalmente asumían que era más apropiado consumir una porción más grande de comida. Servir frutas y verduras en una vajilla de gran tamaño probablemente producirá un efecto similar de distorsión de las porciones en los niños.

 3. Come con tu familia

La investigación ha demostrado que el consumo de alimentos está significativamente influenciado por factores sociales. Por ejemplo, tendemos a comer más cuando se nos presentan señales de comida como sentarnos con nuestra familia a la mesa (Wansink, Payne y Shimizu, 2010). Muchas personas ven el comer como un evento social y el consumo aumenta a medida que conversamos e interactuamos con las personas que nos importan (Wansink, 2004). Charlar con sus hijos mientras están en la mesa es una excelente manera de desviar su atención del brócoli que están comiendo inconscientemente. Y quién sabe, si toca un tema de conversación particularmente delicado, podría motivarlos a masticar ese brócoli aún más rápido.

 4. Sonríe mientras comes tus verduras

Un estudio reciente realizado por Barthomeuf, Droit-Volet y Rousset (2012) sugiere que los niños son particularmente sensibles a las expresiones emocionales de otros comedores. Durante este experimento, a los sujetos (niños y adultos) se les mostró una imagen de una persona con un alimento que los sujetos habían dicho previamente que les gustaba (chocolate, pan o pastel de crema) o que no les gustaba (riñón, morcilla, salchicha cocida con verduras). ). La persona de la imagen siempre miraba el alimento con una expresión de placer, disgusto o neutralidad. Los resultados mostraron que los niños de 5 años estaban significativamente influenciados por estas expresiones faciales. Las imágenes sonrientes aumentaron el deseo de los niños de comer tanto los alimentos que les gustaban como los que no les gustaban. A diferencia de, las imágenes que mostraban una expresión de disgusto reducían el deseo de los niños de comer alimentos tanto de las categorías que les gustaban como de las que no les gustaban. Padres, ¿sonríen cuando comen sus vegetales? ¿Te encoges? Tenga en cuenta que sus hijos lo están observando y que están continuamente influenciados por sus propias señales faciales.

5. Usa nombres deliciosos

El uso de nombres deliciosos y descriptivos con nuestras frutas y verduras puede influir en nuestros niños para que perciban los alimentos saludables de una manera más positiva. Wansink, van Iteersum y Painter (2005) demostraron que las personas tienden a preferir alimentos con nombres deliciosos y descriptivos, siempre que la comida sea de calidad razonable. En su experimento,  el suculento filete italiano de mariscos recibió una calificación más alta que un producto llamado  filete de mariscos , aunque ambos alimentos eran exactamente iguales. Este estudio demuestra que los padres deben ser imaginativos a la hora de ofrecer meriendas saludables a sus hijos. Nunca sirva a sus hijos frutas y verduras viejas y aburridas. En su lugar, preséntales personajes divertidos y deliciosos como Tasty Tommy Tomato y Crispy Connie Carrot.

6. Mantenga las frutas y verduras a la vista y al alcance de la mano

En su libro Mindless Eating , el Dr. Wansink menciona la importancia de mantener los refrigerios saludables a la altura de los ojos y al alcance de la mano. El simple hecho es que tendemos a comer lo que sea más fácil de conseguir. “Tiene tres veces más probabilidades de comer lo primero que ve que lo quinto que ve”, explica Wansink. En la cena, es una buena idea mantener la ensaladera sobre la mesa y el plato de postre fuera de la vista. Estas prácticas son un buen augurio para el futuro, ya que sus hijos aprenderán a ayudarse a sí mismos con alimentos saludables.

7. Cuando coma verduras, deje que los niños lean o vean la televisión

Según el Dr. Wansink, las personas tienden a aumentar el consumo cuando se distraen del proceso de comer. Si prepara un refrigerio saludable para sus hijos pero no puede comer ni conversar con ellos, deje que sus hijos lean un libro o vean un programa educativo divertido mientras comen. Si su atención se centra en una actividad divertida, es probable que siga comiendo esos palitos de apio hasta que la actividad llegue a su fin. Y la mejor parte es que, si se las arreglan para terminar su refrigerio temprano, es posible que incluso puedas colar algunas piezas más sin que se den cuenta.

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