Las personas equilibradas poseen estas 4 cualidades

¿Qué significa ser psicológicamente balanceado?

Un nuevo artículo publicado en España intenta definir un término importante pero elusivo en psicología positiva: el equilibrio psicológico. Según los investigadores, tiene que ver con el grado en que alguien es capaz de poseer una perspectiva coherente pero flexible de la vida mientras que también sabe cómo pasar la cantidad correcta de tiempo cuidando de sí mismo frente a los demás.

«En la literatura, la ausencia de psicopatología infiere el equilibrio psicológico, que se asocia con la continuidad psicológica a través del tiempo y la capacidad de hacer frente a los desafíos diarios», dicen los autores, dirigidos por Anastasia Besika de la Universidad de Zurich en Suiza. «A pesar de […] una fuerte asociación entre el equilibrio psicológico y el bienestar, las investigaciones de cómo un individuo permanece psicológicamente estable en un entorno en constante cambio están ausentes».

Para llenar el vacío, los investigadores construyeron un modelo de equilibrio psicológico que contiene, en su centro, los siguientes 10 dominios de valor:

  1. Autodirección (por ej., «yo decido en qué dirección va mi vida»)
  2. Estimulación (por ej., «estoy abierto a descubrir cosas nuevas en la vida»)
  3. Hedonismo (por ej., «puedo disfrutar la vida al máximo»)
  4. Logro (por ej., «me esfuerzo por hacer mi mejor esfuerzo y tener éxito en lo que hago»)
  5. Poder (por ej., «me esfuerzo por ganar recursos e influencia sobre los demás»)
  6. Seguridad (por ej., «quiero estar seguro donde quiera que esté»)
  7. Conformidad (por ej., «sigo reglas sociales por respeto a los demás»)
  8. Tradición (por ej., «sigo ideas de mi cultura o religión»)
  9. Benevolencia (por ej., «me preocupo por mi familia, amigos y otras personas»)
  10. Universalismo (por ej., «me importan todas las cosas del planeta»)

«Todos estos 10 valores universales son importantes y todos influyen en el equilibrio psicológico en un grado diferente», dice Besika. «Tendemos a tener múltiples valores y podemos cambiar nuestras prioridades de valor en diferentes momentos. Aunque priorizamos diferentes valores en un momento dado, los valores menos priorizados son igualmente importantes como parte del sistema de valores».

Los investigadores encontraron que las personas que expresaron un alto grado de equilibrio psicológico eran aquellas que poseían un conjunto básico de valores que definían quiénes eran, pero que también eran capaces de adaptar las prioridades de su sistema de valores para adaptarse a las necesidades de diferentes situaciones.

«Una situación inesperada puede requerir que dejemos de lado algo muy importante para nosotros y redefinamos nuestros objetivos», dice Besika. «La pandemia actual es un muy buen ejemplo de ello. Todos tuvimos que cambiar nuestras rutinas y encontrar nuevas formas de hacer las cosas mientras priorizábamos mantenernos saludables, algo que antes se daba por sentado».

Además, las personas pueden meterse en problemas cuando se aferran a solo uno o dos valores fundamentales.

«Un hallazgo importante es que la aprobación extrema de cualquier valor individual conduce a comportamientos poco saludables, por ejemplo, la adicción al trabajo o incluso el terrorismo», comenta Besika. «De acuerdo con nuestro enfoque teórico, los valores influyen en el bienestar como un sistema dinámico y no como elementos individuales».

La otra pieza clave del equilibrio psicológico, según su modelo, tiene que ver con la cantidad de tiempo que uno invierte en mejorarse a sí mismo frente al tiempo dedicado a ayudar a los demás.

Los investigadores sugieren que los individuos que dedican cantidades relativamente iguales de tiempo a sí mismos y a los demás, (a lo que se refieren como una relación 1:1 entre uno mismo y otros), tienen más probabilidades de exhibir un equilibrio psicológico.

«El presente trabajo proporciona la validación de un desarrollo teórico novedoso sobre el equilibrio psicológico, un estado dinámico caracterizado por rasgos relativamente estables que pueden adaptarse al cambio», afirman los investigadores. «En consecuencia, la evidencia indica que la integración de los 10 dominios de valor, que constituyen una estructura de valor universal, como ideales que informan las metas personales e influyen en el comportamiento, así como la capacidad de definir y perseguir nuevas metas significativas cuando los eventos de la vida se interponen en el camino de los planes de una persona, contribuyen al equilibrio psicológico. Una relación crítica de motivación para beneficiar el interés personal y los intereses de otras personas influye en la estabilidad psicológica y el bienestar general de una persona».

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