5 Hábitos de la mente que están dificultando tu vida

Algunas reacciones torpes ante los inevitables desafíos de la vida.

No pasa un día sin encontrar alguna decepción o frustración.

Un ejemplo menor: sueltas tu lápiz por un momento y ya no lo encuentras.

Un ejemplo menos que menor: tu computadora se congela.

Un ejemplo importante: debido a tu mala salud, no puedes viajar para conocer a un nuevo nieto.

Los cinco obstáculos

En la filosofía budista, hay cinco reacciones torpes a los desafíos de la vida. Se les llama obstáculos porque obstaculizan nuestra capacidad de ver claramente cómo actuar para no empeorar las cosas para uno mismo o para los demás. Cuando te sientes estresado e incómodo, generalmente es porque estás atrapado en la red de uno o más de estos obstáculos. A menudo se convierten en hábitos mentales, lo que significa que cada vez que reaccionas de una de estas cinco formas, el obstáculo se vuelve más fuerte y es más probable que reacciones de esa manera en el futuro.

Voy a usar una computadora que falla como ejemplo de los obstáculos en acción. Aquí hay cinco formas en que puedes responder a este evento no deseado.

1. Buscar alivio en los placeres sensuales

Este obstáculo se refiere a cualquier placer sensual en el que te involucres bajo la creencia errónea de que te hará feliz al permitirte olvidar tus dificultades. Y así, evitas tu problema con la computadora al recurrir a algo placentero, como comer helado o volver a ver tu programa de televisión favorito. No hay absolutamente nada de malo en disfrutar de estas cosas. Solo se convierten en un problema cuando este comportamiento tiene como resultado evitar algo que necesita ser atendido, en este caso, la computadora.

2. Enojarse

La ira surge cuando crees que las personas o las cosas deberían ser diferentes de lo que son. Sientes que el mundo te trata injustamente porque tu computadora no debería darte problemas. Pero las computadoras lo hacen a veces, sin importar tu coeficiente intelectual. La ira varía desde una leve irritación hasta estar tan enfurecido que arrojas la computadora contra la pared, asegurándote así de que seguirá «colapsada».

3. Volverse apático

Este obstáculo a menudo se conoce como letargo o torpor. Te dices a ti mismo que es demasiado esfuerzo lidiar con una computadora que no funciona. Este obstáculo es otra forma de evitar lo que sabes que debes hacer. Y entonces, te dices a ti mismo: “olvídalo, me voy a acostar». Desafortunadamente, cuando te levantes, tu computadora todavía estará «crasheada».

4. Sentirse intranquilo y preocuparse

Este obstáculo incluye la tendencia a dar vueltas a los peores escenarios, aunque no tengas los hechos para respaldar ninguno de ellos: «mi computadora no se puede arreglar»; «nunca recuperaré mis datos»; «mi pareja me llamará incompetente porque mi computadora falló».

Es poco probable que se cumplan los peores escenarios. Tal vez todo lo que tu computadora requiera es reiniciar (hablo por experiencia personal aquí). Desafortunadamente, estás tan ocupado pronosticando un futuro lleno de fatalidades informáticas que nunca se te ocurre probar ninguna de las muchas soluciones simples.

5. Dudar de uno mismo

Este obstáculo se manifiesta como una falta de confianza en tu capacidad para resolver los desafíos de la vida. Te sientes como si no estuvieras capacitado para lidiar con cualquier problema informático. Te culpas a ti mismo por el incidente. Este tipo de pensamiento te impide concentrarte en cómo podrías arreglar tu computadora, algo que todos tenemos que hacer de vez en cuando.

Al ataque de los obstáculos múltiples

Es posible que hayas reconocido tus propias tendencias reactivas en uno o más de estos cinco obstáculos. Las personas tienden a «especializarse» en uno, según los hábitos que hayan formado a lo largo de su vida.

Tampoco es raro que surja más de un obstáculo en respuesta a que las cosas no salgan como uno lo desea. Los maestros budistas llaman alegremente a esto un «ataque de obstáculos múltiples». Es posible que te estés atascando con ese helado para evitar arreglar tu computadora y te enojes contigo mismo y te preocupes por lo que sucederá con la computadora y dudes de tu capacidad para resolver cualquier problema en la vida. Y ahí lo tienes: cuatro de los cinco obstáculos trabajando juntos, haciéndote cada vez más miserable.

Cómo responder habilidosamente a los obstáculos

El primer paso para cambiar estas respuestas habituales a las cosas que no salen como tú quieres es darte cuenta de que han surgido. Esta es una práctica de mindfulness. Para mí, es útil tener en mente una lista de los cinco obstáculos. Identificar qué obstáculo ha surgido ayuda porque evita que se intensifique. De hecho, traerlo a la conciencia consciente puede disiparlo por completo porque, por ejemplo, verás que ni la ira ni la preocupación lograrán arreglar esa computadora.

El segundo paso es deslindarse del obstáculo. Con esto quiero decir, se puede disminuir el control que tiene el obstáculo sobre ti al percibirlo como un visitante temporal en tu mente (aunque no sea bienvenido), en lugar de como un residente permanente. Recuerda que estos son simplemente estados mentales que aparecen y desaparecen como reacciones a no salirse con la suya. Por ejemplo, intenta reformular lo que sientes de esta manera: «mi computadora se bloqueó y estoy enojado y preocupado, pero estas reacciones no me ayudarán a solucionarlo».

El tercer paso es tratarte amablemente reconociendo que estas reacciones no se sienten bien. Cuando la vida no se ajusta a tus deseos, lo que se necesita es autocompasión, no culpa. Cultivar la autocompasión te dice que te preocupas por tu sufrimiento, y esto calma tu mente para que puedas ver más claramente qué pasos puedes tomar para mejorar las cosas.

No pasa un día sin que experimentemos alguna frustración por no habernos salido con la nuestra. A esto le llamo la mente de querer/no querer. Quiero encontrar ese lápiz que acabo de dejar; no quiero que mi computadora se bloquee. El hecho es que… la vida no siempre sale como queremos. Cuando esto sucede, es útil reconocer cuál de estas cinco reacciones torpes ha surgido y luego contrarrestarlas con atención plena y autocompasión.

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