El mundo prefiere una vida tranquila a una vida emocionante

¿Es mejor vivir una vida emocionante o tranquila? Puede parecer una pregunta filosófica, pero un estudio reciente de la Fundación Wellbeing for Planet Earth (WPE) sugiere que puede tener implicaciones prácticas en el estudio global del bienestar.

El creciente dominio de las prácticas de manejo del estrés, como la atención plena y la meditación, demuestra que el anhelo de calma y paz interior es común en todas las culturas de este a oeste. Sin embargo, la medición de emociones como la calma y la alegría se incluyen con menos frecuencia en los estudios actuales sobre el bienestar que las que producen una respuesta fisiológica más fuerte, como la emoción y la alegría.

Esta brecha ahora se está investigando en una investigación que muestra que en 116 países y territorios, el 72% de los adultos dijeron que preferirían vivir una vida tranquila que una vida emocionante, mientras que el 16% dijo lo contrario.

Esto muestra el porcentaje de personas en 116 países y territorios que dicen que prefieren vivir una vida tranquila que una vida emocionante, según los resultados de un estudio de 2020 para la Fundación Wellbeing for Planet Earth.

La calma y la paz interior posiblemente caen en esa categoría, aunque, como muestran los resultados, no solo se valoran en contextos orientales. Otras preguntas de investigación clave exploradas en esta asociación incluyen hasta qué punto las personas sienten que tienen equilibrio y armonía en sus vidas, su sentido de significado y propósito, y la naturaleza de sus relaciones con las personas cercanas a ellos.

Las personas en casi todos los países estudiados en 2020 prefieren una vida tranquila

La preferencia por una vida tranquila es uno de los hallazgos más consistentes de este nuevo estudio. En 114 de los 116 países y territorios incluidos en la investigación de 2020, el porcentaje de personas que prefieren una vida tranquila supera en al menos 15 puntos porcentuales a los que prefieren una vida emocionante, y en más de 50 puntos en la mayoría de los países. (Las dos excepciones fueron Georgia, donde la gente estaba significativamente más dispuesta a decir que preferiría una vida emocionante a una vida tranquila, y Vietnam, donde no había una preferencia clara).

El hallazgo de que esta preferencia es consistente en diferentes países, regiones y entornos culturales puede sorprender a algunas personas, dado que investigaciones anteriores han sugerido que las culturas occidentales individualistas tienden a poner menos énfasis que las culturas orientales colectivistas en emociones de «baja excitación» como la calma.

Si bien las personas en la región de Asia Oriental se encuentran entre las más propensas en el mundo a decir que preferirían una vida tranquila a una vida emocionante, las personas en América Latina tienen casi la misma probabilidad de responder de esta manera. Además, incluso en regiones de altos ingresos como América del Norte y Europa Occidental, al menos dos tercios dicen que preferirían vivir una vida tranquila que una vida emocionante, mientras que menos de una cuarta parte dice lo contrario.¿Prefieres vivir una vida emocionante o una vida tranquila?Promedios ponderados por población, por región

Vida tranquilaVida emocionanteAmbos
%%%
Este de Asia85103
America latina82153
Medio Oriente / África del Norte77157
EE. UU./Canadá75223
Australia / Nueva Zelanda73225
Rusia / Cáucaso / Asia Central73234
Europa del Este71218
Africa Sub-sahariana701812
Europa Oriental68247
El sudeste de Asia68219
Asia del Sur56dieciséis24
FUNDACIÓN BIENESTAR PARA EL PLANETA TIERRA

Los hallazgos también apuntan a la necesidad de una mejor comprensión del énfasis cultural en diferentes tipos de emociones más allá de la simple distinción Este-Oeste, que ha sido el enfoque más común. Muchas de las diferencias más interesantes en estas respuestas se encuentran entre regiones o países vecinos dentro del tradicional «mundo oriental» o «mundo occidental».

Por ejemplo, las personas en el este de Asia (85%) son considerablemente más propensas a decir que preferirían una vida tranquila que las del sudeste asiático (68%). Por separado, las personas en América Latina tienen una probabilidad significativamente mayor que las de EE. UU. Y Canadá de responder de esta manera, aunque la brecha es algo menor, 82% frente a 75%.

Trascendencia

El año pasado fue inusualmente estresante para la mayoría de la población mundial, ya que la pandemia de COVID-19 puso en peligro la salud pública y generó problemas económicos en todo el mundo. Estas circunstancias extraordinarias pueden haber hecho que vivir una vida tranquila sea una perspectiva más atractiva para muchas personas de lo que sería de otra manera, especialmente dado el bien ambiguo o complicado que representa la emoción.

Las iteraciones futuras de este estudio ayudarán a determinar cuánto efecto puede haber tenido la pandemia en estas percepciones y ayudarán a los investigadores a evaluar el papel de las emociones de baja excitación para ayudar a las personas a hacer frente a crisis tan prolongadas. Si aún