¿Qué necesitan los niños cuando sus padres se divorcian?

Ayude a sus hijos a sobrellevar la tristeza y la confusión después del divorcio.

El divorcio es un evento extremadamente estresante y complicado para los adultos, sin mencionar los efectos que tiene en los niños. Incluso los divorcios amistosos resultan en tristeza y confusión.

Adaptarse a las nuevas condiciones de vida, hacer malabares con la vida en dos hogares diferentes, la confusión sobre por qué ocurrió el divorcio y siempre preguntarme si es “mi” culpa son algunos de los desafíos predominantes que experimentan los hijos de hogares divorciados. Después de un divorcio, las necesidades psicológicas de un niño aumentan significativamente a medida que vive en medio de una montaña rusa emocional (y quizás económica) llena de culpa, miedo y confusión.

  • Aceptación: asegúrese de que sus hijos sepan que son su prioridad número uno y que ambos padres los aman profundamente.
  • Garantía de seguridad: Cada divorcio resulta en cambios en las rutinas y su hijo puede sentirse inseguro o sentir que no pertenece. Es esencial tratar de desarrollar una rutina diaria sólida, límites y estructura. Sus hijos necesitan saber que su mundo es seguro. La consistencia puede ayudar.
  • Estructura: Mantenga los mismos horarios de comidas, actividades después de la escuela y fechas de juego tanto como sea posible. Mantener una rutina diaria y semanal puede ayudar a que sus hijos se mantengan concentrados y sin problemas. Además, es esencial establecer límites y practicar un sistema de disciplina y recompensa cuando sea necesario.
  • Libre de culpabilidad o culpa por el divorcio: su hijo no necesita conocer los detalles íntimos de su divorcio. Su hijo tampoco necesita escuchar peleas o discusiones después de que se haya producido el divorcio. Como dos padres adultos, es su responsabilidad proteger a sus hijos de cualquier confusión emocional o verbal. Esto incluye cualquier sentimiento poco saludable entre usted y su excónyuge, batalla por la custodia, disoluciones financieras o cualquier otro aspecto negativo de su matrimonio que pueden afectar a su hijo de manera no saludable. No es esencial que su hijo sepa por qué decidió divorciarse, pero es increíblemente importante que su hijo comprenda que no hizo nada para provocar el divorcio y que no hay nada que pueda hacer para reparar su matrimonio. Tu hijo no es un peón. Sin embargo, desafortunadamente, su hijo absorberá cualquier sentimiento o acción negativa que haya causado el divorcio. A menudo, los niños se culpan a sí mismos y tratan de personalizar estas situaciones. Puede decirles que el divorcio fue una decisión tomada por y entre los adultos, y no importa lo que suceda entre usted y su excónyuge, siempre amará a su hijo pase lo que pase. Su hijo no tiene la culpa, pero siempre debe estar protegido. Y sé tu prioridad.
  • Tiempo de juego: permita que los niños sean niños. Su trabajo es portarse bien, aprender y divertirse. Su infancia marcará su futuro y, por tanto, no es necesario incluirlos en los detalles del divorcio.
  • Padres fuertes: recuerden que los niños captan el lenguaje corporal y las conversaciones. Pueden sentir signos de debilidad y tristeza, por lo que es fundamental mantenerse siempre fuerte y positivo. Haga que sea una prioridad buscar terapia si es necesario y cuidarse mental y emocionalmente. Debes ser fuerte no solo por ti mismo sino también por tus hijos.

La mayoría de los niños no están acostumbrados a cambiar y con el divorcio se producen más cambios de los que nadie puede soñar. Es esencial seguir dos reglas principales durante estos tiempos inestables:

  1. No cargue a sus hijos con situaciones que no puedan controlar. Los niños no deberían tener esa responsabilidad. Promoverá sentimientos de impotencia e inseguridad, haciéndolos cuestionar sus fortalezas y habilidades.
  2. No les pida a sus hijos que se ocupen de los problemas de los adultos. Los niños no están preparados para comprender los problemas de los adultos. Sus batallas por la custodia y los factores de estrés financiero son su propia responsabilidad. Su enfoque debe estar en navegar por las diversas etapas de desarrollo infantil por las que atraviesan.