¿Qué puedes hacer si a tu relación le falta intimidad física?

Cómo cerrar la brecha y cultivar la intimidad que añoras.

Al hablar sobre el deterioro del atractivo físico de una pareja o un aspecto poco atractivo, un querido lector preguntó:

¿Dónde encaja la falta de intimidad con tu pareja? La mía me rechaza constantemente y no tiene interés en la intimidad física, lo que me hace sentir distante y gruñón. ¿Puedes discutir esto? Yo diría que eso es un problema número uno.

De hecho, para muchas parejas, este es un desarrollo problemático. Cuando uno de los dos inicia y el otro rechaza repetidamente, cada uno puede atrincherarse en sus posiciones: «quiero más; me rechazas mucho» versus «quiero menos; eres muy exigente». La brecha puede ensancharse rápidamente. Pronto, ambos pueden no encontrar cómo construir un puente. ¿Están condenados?

Si tú y tu pareja han creado un gran foso entre los dos, aquí hay algunas ideas para ayudar a cerrar la brecha.

Reconocer qué afecta el deseo sexual

Cualquier crisis familiar, crisis de salud, crisis financiera o crisis mundial puede desequilibrar una relación. Los factores estresantes de la vida, como el trabajo exigente o las responsabilidades domésticas, pueden agotar las reservas de energía. Incluso los cambios emocionantes, como un nuevo trabajo, una nueva ciudad, un nuevo bebé o un nuevo adolescente, pueden requerir mucho tiempo y energía. Los cambios hormonales durante el embarazo, la lactancia y la mediana edad también pueden afectar a hombres y mujeres por igual.

O tal vez uno o ambos han entrado en un ciclo de expectativas no coincidentes, decepciones o resentimientos en la relación. Probablemente para uno de los dos, la intimidad física trae consuelo o alivia el estrés, mientras que para el otro, puede sentirse como otra responsabilidad o intrusión. Entender estas dinámicas puede ayudarte a no tomar el rechazo como algo personal.

Considera ambas partes

Ya puedes ver la situación desde tu punto de vista. Ahora trata de ver el problema desde el punto de vista de tu pareja. Escucha lo que está pasando; ¿con qué está lidiando tu pareja? Ve el panorama general, que ambos están luchando con una desconexión en sus caminos. Esto puede empujarte a la compasión en lugar del resentimiento, que planta semillas para la reconexión.

Céntrate en los objetivos, no en el problema

Cuando te enfocas en el problema (qué está mal, qué tan terrible es, por qué está sucediendo, quién tiene la culpa) la situación se vuelve cada vez más significativa en tu mente y agota más tiempo y energía. Así que en lugar de enfocarte en lo que no quieres, enfócate en lo que quieres. Concéntrate en reconectarte con tu pareja, para que puedas hacer que eso suceda.

Toma la iniciativa

Sí, tú, porque  estás a cargo de tus experiencias, incluso en esta relación. Esperar a que tu pareja tome la iniciativa simplemente te pone en la posición de «víctima indefensa» y amplía el abismo. Y si quieres algo diferente, haz cambios en tus actitudes y comportamiento. Esperar a que tu pareja lo vea a tu manera, coopere y cambie de rumbo no honra la posición, las luchas o el viaje de tu pareja. En su lugar, hazte cargo de probar diferentes estrategias y descubrir cuáles funcionan mejor para reconectarte.

Cierra la brecha actuando «como si»

Para muchas personas, la conexión emocional en una relación inspira intimidad física. Si no se sienten conectados emocionalmente, pueden sentirse desinteresados o sin inspiración para alcanzar la intimidad física. Para otras personas, es lo contrario. La intimidad física es la forma en que se conectan emocionalmente, y si no pueden ser íntimas físicamente, se sienten desconectadas emocionalmente.

Si tú y tu pareja están en extremos opuestos del espectro y en un callejón sin salida, es como la gallina y el huevo. No tienes ninguna de las dos. ¿Cuál tiene que pasar primero? ¿Qué pasa si quieres el pollo, pero tu pareja primero quiere el huevo?

Cuando estés listo para tomar la iniciativa, puedes ser el que cierre la brecha actuando «como si» quisieras lo que tu pareja quiere.

Digamos que tu compañero quiere un huevo. Actúa como si tú también quisieras un huevo. Toma un huevo, mantenlo caliente. Atiéndelo con mucho cuidado. Y en poco tiempo, habrá crecido un pollo ¡justo lo que deseabas! O digamos que tu pareja quiere un pollo. Actúa como si quisieras un pollo también. Consigue un pollo; mantenlo a salvo, dale espacio para vagar y aliméntalo bien. Y en poco tiempo, pondrá el huevo que deseaste.

¿La recompensa? Con cualquiera de los dos que comiences, una vez que tengas tu ciclo de pollo/huevo en marcha, tendrás muchas gallinas y huevos con los que trabajar.

En resumen, para reconectarte, iguala el nivel de deseo sexual de tu pareja, atiende lo que tu pareja quiere y dalo todo en un espíritu de buena voluntad. Tu muestra de afecto y cuidado cultivará una relación cálida y amorosa donde ambos pueden prosperar y mantenerse conectados de maneras mutuamente satisfactorias.

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