¿Cómo enseñar a tus hijos conciencia y compasión?

El estrés, la preocupación y la ansiedad no tienen por qué ser parte de su vida diaria.

En los últimos 10 años, hemos visto aumentar las tasas de ansiedad depresión en los jóvenes a un ritmo alarmante. Décadas de investigación nos han brindado mucha información sobre lo que funciona y lo que no, y no debería ser un misterio; mereces saber todo lo que saben los expertos. Sé que hay muchos sitios web sobre «cómo preocuparse menos» o «los mejores consejos para aliviar la ansiedad». Algunos tienen información completamente incorrecta. Y aunque algunos pueden tener contenido útil basado en la ciencia, me parece frustrante que a menudo sean tan generales. Tan «del tamaño de un byte». Me imagino que estos «consejos» con viñetas no se sienten muy satisfactorios para alguien que está luchando y buscando ayuda.

Hay cambios simples en la forma en que tu hijo se enfrenta a situaciones nuevas, incómodas o desafiantes que pueden disminuir absolutamente lo estresado ​​o deprimido que se siente. Si puedes compartir este entendimiento con tu hijo, le estarás dando un regalo invaluable: el regalo de la conciencia y la agencia sobre sus emociones. De hecho, cuanto antes compartas esto, más fácil será para tu hijo o hijos desarrollar hábitos que les den confianza, permitiéndoles vivir empoderados. El estrés, la preocupación y la ansiedad no tienen por qué ser parte de su vida diaria. Compartiré todo lo que sé para que tu hijo y tú puedan convertirse en expertos. Mi objetivo es equipar y empoderar. Espero que veamos cimientos sólidos construidos en los hogares de todo el país, ayudando a más niños a llevar vidas llenas de pasión, confianza y bienestar.

El momento es ahora

La tasa de prevalencia actual de ansiedad de por vida en niños y adolescentes en España es un 32 por ciento. Según un estudio epidemiológico reciente, más de 1 de cada 20 niños tiene un trastorno de ansiedad o depresión. Ocho de cada 10 informan de «estrés» excesivo a diario. De 2003 a 2011-2012, la tasa de ansiedad en niños de 6 a 17 años aumentó del 5.4 por ciento al 8.4 por ciento.

Después de muchos años de investigación y redacción académica, mi misión es comunicar a los padres, y a todos los adultos que trabajan para apoyar a los niños y adolescentes, todo lo que he aprendido. Quiero eliminar el misterio del manejo del estrés y la ansiedad, para que puedas ofrecerles a tus hijos el mejor regalo: el regalo de la resiliencia. El momento es ahora. Mis recomendaciones se basan en décadas de investigación clínica con niños y familias en todo el país y en todo el mundo. Es cierto; hay mucho que todavía no sabemos, pero sabemos mucho sobre lo que ayuda y lo que no. También sabemos que los padres están en una excelente posición para aprender estrategias y crear un estilo de vida que ayude a sus hijos a desarrollar habilidades para afrontar el estrés y los nuevos desafíos.

Los ingredientes

La resiliencia nos equipa para afrontar la vida con confianza y la capacidad de responder de forma adaptativa en tiempos de adversidad. Desarrollar una conciencia y compasión por nuestra experiencia emocional y fisiológica, cultivar una mentalidad de crecimiento y flexibilidad, y practicar comportamientos prosociales y formas positivas de resolver problemas y abordar los desafíos son los ingredientes de la resiliencia.

Desarrollando conciencia y compasión. El primer y más importante ingrediente es ayudar a tus hijos a comprender la conexión entre su mente, cuerpo, sentimientos y comportamientos. Puedes ayudarlos a tomar conciencia de sus propios patrones (la forma en que su cuerpo responde a diferentes emociones, qué pensamientos surgen en diferentes situaciones y qué comportamientos se han convertido en hábitos) y a observarlos sin juzgarlos. La conciencia les dará distancia de la situación, lo suficiente como para poder pensar en cómo les gustaría responder. La compasión por la propia experiencia emocional y fisiológica les quita el miedo y la culpa que los rodean, creando una apertura suficiente para probar algo diferente.

Cultivar una mentalidad de crecimiento y flexibilidad. El siguiente ingrediente es ayudarlos a ver cómo sus pensamientos y comportamientos están influyendo en cómo se sienten y lo que están experimentando en su mundo. Tener una mentalidad de que no hay fracaso o rechazo, solo oportunidades para crecer y aprender, los equipará para poder recuperarse cuando se enfrenten a una prueba difícil, la traición de un amigo o cualquier evento negativo. Con el tiempo, se volverán más automáticos al ver los desafíos como un problema que debe resolverse y lo suficientemente flexibles como para adaptarse y convertir los desafíos en oportunidades para aprender y crecer. Sabrán que pueden elegir su enfoque (¿qué tengo yo, qué puedo hacer?) En lugar de lo que pueden haber perdido.

Adopción de un estilo de vida de enfoque. Este es quizás el ingrediente más crucial, aunque con mayor frecuencia se omite. Hacer lo que se ha evitado, o planificar intencionalmente abordar los desafíos, es un paso clave para reconfigurar nuestros cerebros, crear nuevas conexiones y debilitar las antiguas. Sin practicar el comportamiento «nuevo» o «elegido», el cerebro de tus hijos realmente no «aprenderá» nada nuevo. Por ejemplo, pueden cambiar la forma en que han estado pensando sobre una situación («está bien si cometo un error, todos cometen errores»), pero si no cambian el comportamiento que ha mantenido la preocupación (todavía no levanta su mano en clase), seguirán experimentando la misma respuesta de «lucha o huida» y pueden volver a caer en el ciclo de preocupación por el fracaso y la humillación cada vez que se enfrenten a una situación similar.

El regalo definitivo: seguridad. Nuestro trabajo como padres es simple pero no fácil. Debemos apoyarlos, guiarlos, apreciarlos y alentarlos de maneras que los ayuden a prosperar. Este es el mejor regalo que uno puede dar, y un padre puede ofrecerlo mejor que nadie: el regalo de la seguridad. No en términos de seguridad contra daños (lamentablemente, no podemos prevenirlos o protegerlos de todos los daños), sino seguridad al saber que estás ahí para apoyarlos. El regalo de saber que siempre estarás ahí para ayudarlos, consolarlos, confiar, apreciarlos y comprenderlos incondicionalmente, exactamente como son.

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