¿Conoces la paradoja de elección?

¿Conoces la paradoja de elección?

Elegir entre una variedad de opciones a menudo es difícil. Decidir qué plato comer, qué película ver, qué escuchar o qué hacer en general… es todo un tema. Este tema me llamó la atención porque lo enfrento en mi vida cotidiana.

Las personas tienden a tener una variedad de opciones entre las que pueden elegir según sus propios gustos. Quieren tener tantas opciones como sea posible y ven la elección como un lujo que facilita su proceso de toma de decisiones. Vamos a un supermercado que tiene 18 tipos de papitas, tenemos una cuenta de Netflix la cual nos presenta aprox. 6000 películas, y ve a una tienda de ropa que tiene cientos de opciones. Incluso en aplicaciones de citas como Tinder, hay miles de perfiles para elegir. ¿No es un poco abrumador?

¿Cuál debería elegir?

Cada vez que necesito decidir qué hacer y elegir entre una variedad de opciones, termino sin hacer nada. Voy de un lado a otro entre ver una película o un video de Youtube, y no puedo decidir qué comer o adónde ir en mi tiempo libre. Paso horas en Netflix tratando de elegir la mejor película para ver para no perder el tiempo (!). Me preguntaba cómo podía tener todas estas buenas opciones y, sin embargo, no ser capaz de tomar una decisión. ¿Tal vez tener demasiadas opciones no siempre es algo bueno y puede hacer que nuestra toma de decisiones sea más problemática?

La paradoja de la elección

El psicólogo estadounidense Barry Schwartz, profesor de teoría social y acción social en Swarthmore College, explica este rompecabezas en su libro Paradox of Choice: Why More is Less, y en su TED Talk . Afirma que tener demasiadas opciones, con su abrumadora sobrecarga de opciones, podría provocarnos ansiedad, estrés y depresión en lugar de felicidad. Cuantas más opciones tenemos, menos decisiones tomamos. Cuando tomar una decisión es tan difícil, tendemos a culparnos a nosotros mismos cuando no se cumplen nuestras expectativas. Además, tener demasiadas opciones nos hace sentir que nos estamos perdiendo algo. Por ejemplo, a menudo me pregunto: ‘¿Fue esa la elección correcta?’ o ‘¿Y si hubiera tomado la otra opción?’.

¿Más es menos?

Schwartz afirma que tener demasiadas opciones a menudo puede conducir a resultados negativos, que incluyen:

1. Parálisis de elección

Terminamos sin elegir nada porque nos paralizamos por la variedad de opciones y ni siquiera podemos tomar una decisión. En lugar de disfrutar del lado bueno del lujo de elección, nos sentimos confundidos y abrumados.

2. Degradación en la satisfacción

Tener una gran cantidad de opciones hace que sea mucho más fácil para nosotros culparnos a nosotros mismos por no tomar la decisión correcta. Tendemos a arrepentirnos de nuestras acciones y nos sentimos ansiosos y estresados. Como resultado, hay una disminución en nuestra satisfacción después de hacer una elección. La parte triste es que nunca podemos saber si nuestra opción elegida fue ‘la’ opción sin probar todo lo que hay. Es posible que nos inquiete esta incertidumbre y saber que siempre puede haber una mejor opción.

En resumen, Schwartz argumenta que la sobrecarga de opciones puede complicar el proceso de toma de decisiones: requiere mucho esfuerzo y hace que las consecuencias psicológicas sean más graves.

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