¿Cómo superar el miedo a hablar en público?

El miedo a hablar en público es uno de los complejos más antiguos que hay en la sociedad. Muchos de nosotros podemos recitar anécdota tras anécdota a nuestros amigos. Pero si nos pidieran que contamos esas mismas historias frente a todos nuestros amigos juntos, la mayoría de nosotros estaríamos menos entusiasmados con la idea. ¿Qué es lo que nos hace tan reticentes a ocupar un lugar central? ¿Por qué la confianza no pasa sin problemas de situaciones de uno a uno a una dinámica de grupo? El miedo a hablar en público es una fobia irracional. Pero superarlo todavía demuestra ser demasiado difícil de superar para muchos. Estas son algunas de las mejores formas en las que puede mejorar su técnica.

7 trucos para hablar en público

No te asustes

No es necesario hablar frente a cientos de personas a la vez. Sería pedir demasiado a ti mismo. No solo eso, te impediría siquiera intentarlo. La mejor manera de desarrollar su confianza es comenzar poco a poco. Intenta ir a la noche de micrófono abierto que permite poemas y cuentos.

Preparar, preparar, preparar

Cuando tienes un compromiso oficial, no quieres dejar nada al azar. Cuando se les pregunta por qué son capaces de dar direcciones tan naturales y seguras, los buenos oradores siempre dicen lo mismo. Es preparación. Los oradores exitosos no son especiales. Simplemente han estado dispuestos a hacer el trabajo que otros no han hecho.

Reducir el estrés de antemano

Eliminar el estrés es mucho más fácil de decir que de hacer. Pero pagará enormes dividendos si puede lograr una rutina previa al discurso que lo haga sentir más a gusto. Los rituales han sido una gran parte del deporte profesional durante mucho tiempo. E incorporar algo de alivio del estrés en forma de cuidado personal antes de su gran evento es imprescindible para evitar tropezar con su discurso cuidadosamente elaborado.

Hablar con una persona en la audiencia

El miedo principal de hablar en público proviene de la escala en la que está operando. Pero en realidad todo es una cuestión de perspectiva. Podría haber entre cien o mil personas presentes. Pero no es necesario que reconozca ese hecho. Concéntrese en una persona en la audiencia y hable solo con ella.

No sea demasiado rígido con su entrega

Por mucho que sea importante conocer tu material, no querrás quedarte cautivo por él. No estás tocando una partitura orquestal que necesita ser perfecta en su ejecución. Estás dando un discurso. Las notas son geniales. Pero nunca vas a recitar todo palabra por palabra. Tiene que ser natural. Cuanto más intente ceñirse a un guión establecido, más se tropezará con sus palabras.

Mírate en el espejo

Esto requiere un poco de energía. Pero le permitirá ver cómo está transmitiendo su mensaje. Podrá captar el lenguaje corporal que podría no encajar con el tono general de su discurso y modificarlo para brindar una interpretación más auténtica y atractiva de sus puntos centrales. 

Grabarse hablando

Una de las cosas que toma a la gente desprevenida es escuchar su voz a través de un sistema de megafonía ruidoso. La mayoría de la gente no sabe cómo suenan. Y cuando escuchan su voz, no les gusta lo que escuchan y se marchitan incluso antes de haber comenzado. Grabar parte o la totalidad de su discurso es una excelente manera de superar el miedo a escucharse a sí mismo y también de modificar su estilo de entrega en ciertos pasajes para una charla más dinámica.

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