9 Cosas que tienes que saber acerca de la vergüenza

La vergüenza es una de las emociones más dolorosas que podemos experimentar.

Nuestra respuesta natural a los sentimientos dolorosos es ocultarlos. Si tu mente fuera como un túnel y los sentimientos no deseados pudieran deslizarse sin causar daño, esto podría funcionar. En vez de eso, tu mente es más como la bolsa mágica en Harry Potter. La bolsa seguirá creciendo para siempre, y seguirás llevándola contigo hasta que examines tus emociones, recuperes su mensaje y las dejes ir. Dado que la vergüenza es una de las emociones más dolorosas que podemos experimentar, es una de las más difíciles de desenterrar del fondo de la bolsa y aliviarse.

Aquí hay nueve cosas que necesitas saber acerca de la vergüenza y algunos consejos para cómo sentirla menos.

1. La vergüenza y la culpa son emociones diferentes.

Te sientes culpable cuando piensas que has hecho algo mal, pero sientes vergüenza cuando crees estar equivocado. Mientras que la culpa surge cuando has cometido un error y puedes arreglarlo, la vergüenza se desarrolla cuando te ves a ti mismo como el error. El crítico dentro de tu cabeza te dice que eres una mala persona, equivocada, sin importancia, o que no vales nada.

2. La vergüenza tiene un origen evolutivo.

Podemos ver evidencia de vergüenza en bebés humanos y parientes cercanos de humanos, como los simios. Esto puede deberse a que la vergüenza juega un papel en la supervivencia a largo plazo de nuestra especie y de otras. Nos hace comportarnos de maneras que nos permiten coexistir con otros, y nos hace adherirnos a las normas culturales y seguir las leyes. De esa manera, la vergüenza no siempre es algo malo. La vergüenza puede hacernos humildes y darnos modestia, y puede enseñarnos acerca de los límites. Sin vergüenza saludable, no tendríamos manera de entender cómo nuestro comportamiento afecta a los demás y cómo manejarlo.

3. La vergüenza puede comenzar en la infancia.

La forma dañina de la vergüenza puede comenzar cuando somos muy jóvenes. Los niños son menos expertos en separar los sentimientos de la imagen de sí mismos, por lo que cuando experimentamos malos sentimientos cuando somos niños, podemos llegar a creer que somos malos, sentir vergüenza por la forma en que nos sentimos y vergüenza por nuestra inseguridad y confusión sobre cómo expresarlo.

4. La vergüenza tiene señales de advertencia.

Hay muchas señales de que estás experimentando vergüenza. Por ejemplo, cuando alguien menciona algo de lo que te avergüenzas, puedes mirar hacia abajo y evitar el contacto visual, hablar con voz suave y de repente sentir que no puedes moverte. Es posible que odies hacer cosas espontáneamente y te guste planificar y prepararte, a veces hasta el punto de no hacer nada en absoluto. Tienes miedo de parecer estúpido o decir algo equivocado, así que no intentas cosas nuevas y no hablas. Evitas ser el centro de atención y desearías poder encogerte en las paredes. La vergüenza te hace sentir que no puedes ser tu verdadero ser y que tu verdadero ser es inadecuado.

5. Hay muchos tipos de vergüenza.

Hay muchos tipos de vergüenza, incluida la vergüenza cuando fallas en algo en lo que crees que deberías ser bueno, la vergüenza cuando cometes un error frente a otros, la vergüenza cuando te sientes excluido de un grupo en el que quieres estar, y la vergüenza interiorizada después del abuso u otro trauma.

6. La vergüenza puede llevar a otras emociones negativas.

La vergüenza puede ser una fuente importante de ira, depresión ansiedad. Cuando albergas vergüenza, puedes tender a reaccionar defensivamente cuando alguien te critica o te da la más mínima retroalimentación. Tu ira es un intento de encubrir tu vergüenza y desviar la atención de tus sentimientos dolorosos enterrados. La vergüenza puede hacerte sentir inútil, hipersensible y darte ansiedad social. La vergüenza puede llevarte a sentirte vacío y solo.

7. La vergüenza puede afectar negativamente tus relaciones.

Las señas de identidad de la vergüenza son el ocultamiento y el secreto, dos cosas que son terribles para las relaciones. Si estás en una relación romántica, es posible que te sientas fácilmente juzgado por tu pareja, y podrías arremeter con ira o expresar tu ira a través de comportamientos pasivo-agresivos. La vergüenza puede hacer que sea más difícil para ti confiar en tu pareja, o puede hacer que no quieras salir y conocer a una pareja potencial en absoluto.

8. La vergüenza puede dañar tu salud física.

La vergüenza puede provocar presión arterial alta, problemas estomacales, insomnioadicción al alcohol o a los narcóticos y trastornos de la alimentación. Un estudio determinó que la vergüenza externa (el miedo a que otros nos juzguen negativamente) está asociada con la anorexia, mientras que la vergüenza interna (nuestra autoevaluación negativa y la crítica autogenerada) está asociada con la bulimia.

9. Hay una cura para la vergüenza.

Cuando tienes una persona cariñosa con quien compartir tus historias vergonzosas y de otra manera dolorosas, serás capaz de expresarte plenamente y finalmente liberar los viejos, almacenados, sentimientos tóxicos que te han estado pesando. Libre de eso, puedes cambiar tus creencias sobre ti mismo y dejar de verte a ti mismo como malo o incorrecto. El cambio que sentirás es profundo.

La vergüenza puede crear un círculo vicioso. Te comportas de una manera, o sucede algo, que te hace sentir avergonzado, luego haces cosas para encubrir tus sentimientos, lo que te lleva a sentirte aún más avergonzado. Metes tu vergüenza profundamente en tu bolsa sin fondo de emociones, y acumulas depresión, ansiedad, ira y más vergüenza.

Tu psique sabe cómo curar tus heridas emocionales de la misma manera que tu cuerpo sabe cómo curar tus heridas físicas después de cortarte afeitándote o pelarte la rodilla cuando te tropiezas. Sin embargo, ese proceso de sanación no puede comenzar cuando metes la vergüenza en tu bolsa de emociones no deseadas. Tu vergüenza continuará emergiendo y causándote dolor tratando de llamar tu atención hasta que la resuelvas. La vergüenza puede ser una emoción natural y a veces útil, pero no tiene que gobernar o arruinar tu vida.

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